En el barrio Las Tunas, del municipio bonaerense de Tigre, emerge el Colegio María de Guadalupe que, en las últimas horas, fue nominada al World’s Best School Prizes en la categoría “colaboración con la comunidad” y compitiendo con otras 49 instituciones del mundo.

Con apenas 12 años de vida, la institución obtuvo resultados por encima del promedio en las pruebas Aprender 2021; contiene 700 alumnos teniendo en cuenta el nivel inicial, primario y secundario; y hace poco es protagonista de una importante selección.

En Argentina, esta institución educativa es la única seleccionada como finalista del certamen y espera un resultado positivo en septiembre y en octubre, cuando se comuniquen los finalistas de cada categoría y los eventuales ganadores.

Cabe destacar que la competición promete cinco categorías: “Colaboración con la comunidad” –de la cual participa la escuela de Tigre-, Acción ambiental, Innovación, Superación de la adversidad y Promoción de vidas saludables”.

Cómo es la labor diaria del Colegio María de Guadalupe de Tigre

Con una cuota mínima, la institución de gestión privada nació con un objetivo: “Ofrecer educación de calidad con un modelo inclusivo e innovador a niños, niñas y jóvenes que viven en contextos de vulnerabilidad, a un costo similar al de la educación de gestión estatal”, contó María Luz Diez, directora de Desarrollo Institucional del Colegio en diálogo con Infobae.

A su vez, expresó: “La nominación reconoce nuestro trabajo comunitario, articulado con múltiples actores: las familias como aliadas fundamentales, pero también organizaciones de la sociedad civil y empresas”, y destacó el acompañamiento personalizado y la “formación docente situada y constante”.

El programa que valió la nominación

Para participar del certamen y quedar seleccionadas en “Colaboración con la comunidad”, el establecimiento presentó los programas de Orientación Vocacional, Mentoría e inclusión Laboral, que tienen como objetivo que los estudiantes, una vez egresados, puedan “insertarse en el mundo del trabajo y diseñar un proyecto de vida superior”.

Así, con alianzas con empresas locales, ONG y familias, el programa presenta diferentes capacitaciones. Desde la escuela, señalan que lograron disminuir del 21 al 13 por ciento el porcentaje de estudiantes que no estudian ni trabajan.

De esta manera, duplicaron en dos años el acceso al trabajo formal, construyeron una red de empresas que captan estudiantes y casi la mitad de los egresados acceden a estudios superiores, “una cifra muy superior al promedio para estos contextos de vulnerabilidad”, sentenció Diez.